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miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Fracking": ¿alarma injustificada?

Quizá a alguno le haya podido sorprender el titular de esta entrada pues, ciertamente, si hay algo que tenemos bien claro en esta plataforma ciudadana es que la alarma surgida al conocerse los permisos concedidos en Aragón —donde afectan al 11% del territorio— para estudiar las posibilidades de extracción de gas mediante fractura hidráulica —o fracking— está más que justificada, tanto por las reconocidas y graves afecciones de dicha técnica —con la que se apuesta decididamente por las llamadas "energías sucias"—, como por el hecho de que nuestros gobernantes hayan tratado de hacer el mínimo ruido posible a la hora de conceder dichos permisos —si realmente hablásemos de una técnica inocua y en absoluto alarmante, estamos totalmente convencidos de que tales concesiones se hubieran otorgado a bombo y platillo mediáticos y con la correspondiente foto con el consejero o ministro de turno prometiendo incontables puestos de trabajo y apuntándose el tanto para la galería.
¿Por qué entonces la interrogación retórica? Pues, sencillamente, porque nos sentimos en la obligación —precisamente un día después de haber apostado desde este blog por la necesidad de informarse a fondo sobre este tema (véase nuestro anterior post)— de dar cumplida respuesta al artículo del geólogo David Navarro Vázquez ˝'Fracking', alarma injustificada˝ —publicado en la edición de hoy miércoles 12 de diciembre de Heraldo de Aragón (página 22)— ya que consideramos que dicho artículo de opinión resulta totalmente sesgado, basado en falsos argumentos y, lo que es peor, groseramente insultante para quienes nos oponemos con datos y razones al fracking por el único interés, totalmente legítimo, de defender el futuro y las posibilidades de desarrollo de nuestros pueblos y comarcas.
Vamos, por tanto, a refutar punto por punto las palabras del autor del citado artículo, aunque, antes de nada, queremos dejar bien claro, —y estamos convencidos de que nuestros largos años de lucha contra la Autopista Eléctrica así lo demuestran—que no somos ni incapaces de aceptar las críticas ni de debatir con quienes tienen una opinión distinta a la nuestra. Sin embargo, y por pura dignidad y exigencia del respeto debido a cualquier ciudadano, no estamos ni estaremos nunca dispuestos a admitir que se nos ridiculice e insulte, como hace el señor Navarro Vázquez, cuyos argumentos, basados, precisamente, en el descrédito del contrario y en medias verdades son a todas luces inadmisibles e indignos del medio que da acogida a sus palabras.
Por ello, también, y aunque nos aprestemos a refutar sus opiniones, creemos que lo más justo y correcto, habida cuenta de la polémica existente en torno al fracking y, muy especialmente, tras la reciente petición de las Cortes de Aragón solicitando a nuestro gobierno autónomo la declaración de Aragón como territorio libre de fracking —solicitud apoyada de manera unánime por la cámara que representa al pueblo aragonés—, sería que el propio Heraldo de Aragón ofreciese espacio en sus páginas a un experto de reconocida solvencia —poco le costará encontrarlo entre los numerosos que se han opuesto a esta técnica— a modo de contraste y desagravio por las afirmaciones del señor Navarro Vázquez, permitiendo así a sus lectores que ellos mismos puedan juzgar cuál es la visión de este problema más ajustada a la realidad y a las pruebas que actualmente existen sobre la peligrosidad de la fractura hidráulica. De otro modo, tendríamos que considerar que desde este medio se estaría dando pábulo a una única visión sesgada e interesada pues, aunque, aparentemente, la intención del autor del artículo al que nos referimos es la de poner coto a la alarma social surgida ante el fracking, la propia publicación de este extenso texto a cuatro columnas en la sección "Tribuna" del Heraldo ha supuesto en sí un nuevo motivo de alarma para los potenciales afectados por el fracking, que, pese a la pésima imagen con la que somos "retratados" por el señor Navarro Vázquez, tenemos la suficiente cultura y juicio crítico como para saber reconocer una campaña de propaganda mediática tendente a defender lo que, a todas luces, resultaría un prometedor y lucrativo negocio para el lobby energético.
Entrando ya en materia, sorprende en primer lugar que un artículo firmado por un geólogo colegiado haga afirmaciones tan tajantes como que el fracking no supone un peligro para el medio ambiente —así, sin medias tintas—. Semejante aseveración enseguida nos advierte de que el texto, aunque sea firmado por un científico, es simple y llanamente un artículo de opinión personal, algo inmediatamente confirmado por el tono sarcástico con el que se despacha en sus dos primeros párrafos con quienes nos oponemos al fracking esforzándonos por informarnos por nuestros propios medios —ante el oscurantismo de nuestras autoridades— acerca de un tema que afecta al futuro de nuestros pueblos y comarcas. No es de recibo, en particular, que el señor Navarro Vázquez afirme, caricaturizándonos, que "Ahora toca ponerse en contra de los yacimientos no convencionales", como si nosotros nos dedicásemos a esto por "deporte" o fuéramos una pandilla de rebeldes con ganas de hacer ruido. Por ello, y ya que tan directamente nos ataca, nos dirigiremos a él de manera directa.
Así pues, sepa usted, señor Navarro Vázquez, que el tiempo que invertimos en defender nuestra tierra y nuestro futuro lo sacamos de nuestro escaso tiempo libre y con no poco esfuerzo; que esta plataforma ciudadana reúne, por cierto, a personas de toda edad y condición, muchos de ellos con un alto nivel de formación universitaria, y que dentro de nuestras filas, más allá de los partidos políticos que han decidido apoyarnos —algo que les honra y que agradecemos profundamente— hay cabida para todo el espectro ideológico pues lo único que realmente nos une y mueve es la defensa del futuro de nuestros pueblos, que queremos mantener vivos y en continuo desarrollo para nuestros descendientes.
Por otra parte, como recordábamos más arriba, las propias Cortes de Aragón de manera unánime se han opuesto al fracking con total determinación, así que cabría preguntarle, señor Navarro Vázquez, si es que considera, igualmente, que los representantes del pueblo aragonés, democráticamente elegidos, entran también en la categoría de aquellos que se apuntan a hacer ruido con lo que toque o, también, si cree que los países en los que han prohibido esta técnica también se están apuntando a una moda de rebeldes sin causa o si, por fin, los habitantes de Longmont (en Colorado, USA, donde saben mucho sobre las consecuencias del fracking) estaban igualmente votando lo que tocaba al negarse a aceptar el fracking a través de un referendum democrático que ha enmendado la plana a la política energética estadounidense, totalmente entregada al "shale gas" (véase: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160255).
Más bien parece, señor Navarro Vázquez, que es a usted al que le toca hacer de altavoz —triste oficio— del discurso oficial que defiende esta técnica en una especie de huida hacia adelante, totalmente irracional e inadmisible cuando resulta cada vez más urgente buscar alternativas a los combustibles de origen fósil. Y perdone usted si ahora le devolvemos la pelota, que no es en absoluto por ponernos a su nivel, pero ya dicen que donde las dan las toman y a usted se le ha visto el plumero con un tono que sobraba en un artículo de las características del que ha firmado —porque además, si es por tocar, sepa que aquí nos ha tocado ya de todo, desde pantanos que han sumergido algunos de nuestros pueblos y mejores tierras, hasta las líneas de alta tensión que nos cubren como una telaraña para llevarse a otras tierras la electricidad que tan solidariamente producimos, así que sólo nos faltaba ya que nos tocase usted lo que por decoro no le vamos a decir—. Sinceramente, sobra ese tono en un debate serio y cae usted en el peligro de actuar como un déspota —y no precisamente muy ilustrado— si pretende que quienes nos oponemos a la fractura hidráulica lo hacemos irracionalmente y sumidos en la ignorancia —lo decimos por aquello que opina usted sobre el temor a lo desconocido—, que aquí hace tiempo que aprendimos que el verbo progresar no se conjuga en primera persona en el Alto Aragón y bien que conocemos quiénes son los que están haciendo los sondeos para explotar nuestras tierras.
Pero, precisamente por lo que le decimos, vamos a pasar a analizar también algunas de sus afirmaciones, que, previamente, hemos calificado de medias verdades.
Se empeña usted en hacer ver a lo largo de su artículo que la fractura hidráulica es una técnica innovadora y de reciente creación —la verdad es que es una buena premisa para atacarnos luego como si fuéramos los representantes de la superstición y el oscurantismo—; pero resulta que se equivoca, y ahí se le viene abajo toda la argumentación. Sin duda que en este campo habrá habido como en todos nuevos avances, pero en todo caso, la técnica de la fractura hidráulica tiene sus raíces en las inyecciones de nitroglicerina en el subsuelo para extraer petróleo, que ya se practicaban, nada más y nada menos, que en la década de los años 60 del siglo XIX, y que la forma en que se aplica hoy en día, mediante la inyección de agua, arena y otros productos químicos, se empezó a aplicar industrialmente, por la Stanolind Oil, en fecha tan temprana como 1949.
Lo verdaderamente cierto —y resulta lamentable que un geólogo como usted olvide este importante dato— es que ha sido el declive en la producción de petróleo, el conocido pico o cenit del petróleo, el que ha hecho rentable una vieja técnica que antes, cuando las reservas eran abundantes y fáciles de extraer, no lo era —tome nota, señor Navarro Vázquez, que la Agencia Internacional de la Energía reconoció por primera vez que el mundo había llegado a su cenit productivo de petróleo crudo en 2006—. O dicho de otro modo, no nombre usted, por favor, aquello del I+D, que no es la investigación, sino la rapiña y la codicia la que ha dado nuevo lustre a una técnica ya veterana y suficientemente conocida gracias al más de medio siglo que lleva funcionando en Estados Unidos, donde saben mucho sobre los desastres que ha generado su utilización sin apenas restricciones —que sí, que no es el temor a lo desconocido lo que nos alarma, sino la certeza de lo demasiado conocido—.
Y ya que de I+D hablamos, cabría también preguntarse por qué no se hacen mayores esfuerzos en investigación en nuevas fuentes de energía que sean capaces de librarnos de la rémora de los combustibles fósiles, que tarde o temprano acabarán agotándose —por más fracking que se practique—, si es que antes no acaban con nuestra civilización a través del cambio climático que cada día que pasa, y mal que le pese al primo de Rajoy, resulta más evidente. Así que tampoco se moleste usted tanto porque nos opongamos de plano incluso a los sondeos y las investigaciones que actualmente se realizan, pues está bien claro qué es lo que persiguen y no es ese el camino que nos ha de llevar a un desarrollo sostenible, el único, por cierto, al que puede denominarse en propiedad desarrollo, pues el no sostenible es, simplemente, una dura e impagable hipoteca para nuestras futuras generaciones.
Para ir acabando, y para que vea hasta qué punto llegamos a ser dialogantes y hasta qué punto nos hemos informado sobre la fractura hidráulica, vamos a suponer —y es mucho suponer ante las evidencias existentes— que el fracking no produce daños al medio ambiente —cuesta hasta decirlo, pero admitámoslo en términos puramente retóricos—. Aún así y todo, nos negaríamos a admitir en esta tierra una técnica en la que para cada pozo de extracción de gas que se construyese sería preciso utilizar 19 millones de litros de agua limpia mezclada con arena y una enorme cantidad de productos químicos desconocidos —pues las empresas no tienen la obligación de declararlos—. Contando con que de esta mezcla sólo se recuperaría en superficie entre un 15 y un 85% —y no nos pida suponer que el agua en este caso saldría limpia—, ya nos dirá usted si estamos ante una técnica adecuada para el desarrollo de nuestra comunidad autónoma.
En fin, cuesta realmente seguir hablando de su artículo, señor Navarro Vázquez. Mejor, tome nota de los datos que le hemos proporcionado y piense ahora, seriamente, si no tenemos razón para estar alarmados, y no sólo nosotros como potenciales afectados, sino el conjunto de los aragoneses, incluso los regantes —que no creemos que sean de esos que se apuntan a protestar por lo que toque—. Ya que es usted geólogo, cuénteles qué tal quedarían nuestras reservas hídricas en caso de que empeñásemos un 11% de nuestro territorio a rellenarlo con agua, arena y productos químicos. A ver qué opinan.

Fuente: http://genteconconciencia.es/blog/?p=7831


Potser a algun li hagi pogut sorprendre el titular d'aquesta entrada doncs, certament, si hi ha alguna cosa que tenim ben clar en aquesta plataforma ciutadana és que l'alarma sorgida en conèixer-se els permisos concedits a Aragó —on afecten al 11% del territori— per estudiar les possibilitats d'extracció de gas mitjançant fractura hidràulica —o fracking— està més que justificada, tant per les reconegudes i greus afeccions d'aquesta tècnica —amb la qual s'aposta decididament per les anomenades "energies brutes"—, com pel fet que els nostres governants hagin tractat de fer el mínim soroll possible a l'hora de concedir aquests permisos —si realment parléssim d'una tècnica innòcua i en absolut alarmant, estem totalment convençuts que tals concessions s'haguessin atorgat a so de bombo i platerets mediàtics i amb la corresponent foto amb el conseller o ministre de torn prometent incomptables llocs de treball i apuntant-se el tant per a la galeria.
Per què llavors la interrogació retòrica? Doncs, senzillament, perquè ens sentim en l'obligació —precisament un dia després d'haver apostat des d'aquest blog per la necessitat d'informar-se a fons sobre aquest tema (vegeu nostre anterior post)— de donar complerta resposta a l'article del geòleg David Navarro Vázquez ˝'Fracking', alarma injustificada˝ —publicat en l'edició d'avui dimecres 12 de desembre d'Heraldo de Aragón (pàgina 22)— ja que considerem que aquest article d'opinió resulta totalment esbiaixat, basat en falsos arguments i, el que és pitjor, grollerament insultante per els qui ens oposem amb dades i raons al fracking per l'únic interès, totalment legítim, de defensar el futur i les possibilitats de desenvolupament dels nostres pobles i comarques. 
Anem, per tant, a refutar fil per randa les paraules de l'autor del citat article, encara que, abans de gens, volem deixar ben clar, —i estem convençuts que els nostres llargs anys de lluita contra l'Autopista Elèctrica així ho demostren—que no som ni incapaces d'acceptar les crítiques ni de debatre amb els qui tenen una opinió diferent a la nostra. No obstant això, i per pura dignitat i exigència de respecte, no estem ni estarem mai disposats a admetre que se'ns ridiculitzi i insulti, com fa el senyor Navarro Vázquez, els arguments del qual, basats, precisament, en el descrèdit del contrari i en mitges veritats són sens dubte inadmissibles i indignes del mitjà que dóna acolliment a les seves paraules.
Per això, també, i encara que ens aprestem a refutar les seves opinions, creiem que el més just i correcte, tenint en compte la polèmica existent entorn del fracking i, molt especialment, després de la recent petició de les Corts d'Aragó sol·licitant al nostre govern autònom la declaració d'Aragó com a territori lliure de fracking —sol·licitud recolzada de manera unànime per la càmera que representa al poble aragonès—, seria que el propi Heraldo de Aragón oferís espai a les seves pàgines a un expert de reconeguda solvència —poc li costarà trobar-ho entre els nombrosos que s'han oposat a aquesta tècnica— a manera de contrast i desgreuge per les afirmacions del senyor Navarro Vázquez, permetent així als seus lectors que ells mateixos puguin jutjar quin és la visió d'aquest problema més ajustada a la realitat i a les proves que actualment existeixen sobre la perillositat de la fractura hidràulica. D'una altra manera, hauríem de considerar que des d'aquest mitjà s'estaria donant pàbul a una única visió esbiaixada i interessada doncs, encara que, aparentment, la intenció de l'autor de l'article al que ens referim és la de posar límit a l'alarma social sorgida davant el fracking, la pròpia publicació d'aquest extens text a quatre columnes en la secció "Tribuna" de l'Heraldo ha suposat en sí un nou motiu d'alarma per als potencials afectats pel fracking, que, malgrat la pèssima imatge amb la qual som "retratats" pel senyor Navarro Vázquez, tenim la suficient cultura i judici crític com per saber reconèixer una campanya de propaganda mediàtica tendent a defensar el que, sens dubte, resultaria un prometedor i lucratiu negoci per al lobby energètic.
Entrant ja en matèria, sorprèn en primer lloc que un article signat per un geòleg col·legiat faci afirmacions tan taxatives com que el fracking no suposa un perill per al medi ambient —així, sense mitjanes negres—. Semblant asseveració de seguida ens adverteix que el text, encara que sigui signat per un científic, és simple i planament un article d'opinió personal, alguna cosa immediatament confirmat pel to sarcàstic amb el qual es despatxa en els seus dos primers paràgrafs amb els qui ens oposem al fracking esforçant-nos per informar-nos pels nostres propis mitjans —davant l'obscurantisme de les nostres autoritats— sobre un tema que afecta al futur dels nostres pobles i comarques. No és de rebut, en particular, que el senyor Navarro Vázquez afirmi, caricaturitzant-nos, que "Ara toca posar-se en contra dels jaciments no convencionals", com si nosaltres ens dediquéssim a això per "esport" o fóssim una colla de rebels amb ganes de fer soroll. Per això, i ja que tan directament ens ataca, ens dirigirem a ell de manera directa.
Així doncs, sàpiga vostè, senyor Navarro Vázquez, que el temps que invertim a defensar la nostra terra i el nostre futur ho traiem del nostre escàs temps lliure i amb no poc esforç; que aquesta plataforma ciutadana reuneix, per cert, a persones de tota edat i condició, molts d'ells amb un alt nivell de formació universitària, i que dins de les nostres files, més enllà dels partits polítics que han decidit recolzar-nos —el que que els honra i que agraïm profundament— hi ha cabuda per a tot l'espectre ideològic doncs l'única cosa que realment ens uneix i mou és la defensa del futur dels nostres pobles, que volem mantenir vius i en continu desenvolupament per als nostres descendents.
D'altra banda, com recordàvem més amunt, les pròpies Corts d'Aragó de manera unànime s'han oposat al fracking amb total determinació, així que caldria preguntar-li, senyor Navarro Vázquez, si és que considera, igualment, que els representants del poble aragonès, democràticament triats, entren també en la categoria d'aquells que s'apunten a fer soroll amb el que toqui o, també, si creu que els països en els quals han prohibit aquesta tècnica també s'estan apuntant a una moda de rebels sense causa o si, per fi, els habitants de Longmont (en Colorado, USA, on saben molt sobre les conseqüències del fracking) estaven igualment votant el que tocava en negar-se a acceptar el fracking a través d'un referèndum democràtic que ha esmenat la plana a la política energètica nord-americana, totalment lliurada al "shale gas" (vegeu: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160255).
Més aviat sembla, senyor Navarro Vázquez, que és a vostè al que li toca fer d'altaveu —trist ofici— del discurs oficial que defensa aquesta tècnica en una espècie de fugida cap a endavant, totalment irracional i inadmissible quan resulta cada vegada més urgent buscar alternatives als combustibles d'origen fòssil. I perdoni vostè si ara li retornem la pilota, que no és en absolut per posar-nos al seu nivell, però ja diuen que on les donen les prenen i a vostè se li ha vist el plomall amb un to que sobrava en un article de les característiques del que ha signat —perquè a més, si és per tocar, sàpiga que aquí ens ha tocat ja de tot, des de pantans que han submergit alguns dels nostres pobles i millors terres, fins a les línies d'alta tensió que ens cobreixen com una teranyina per portar-se a altres terres l'electricitat que tan solidàriament produïm, així que només ens faltava ja que ens toqués vostè el que per decoro no li anem a dir—. Sincerament, sobra aquest to en un debat seriós i cau vostè en el perill d'actuar com un dèspota —i no precisament molt il·lustrat— si pretén que els qui ens oposem a la fractura hidràulica ho fem irracionalment i sumits en la ignorància —ho diem per allò que opina vostè sobre el temor al desconegut—, que aquí fa temps que vam aprendre que el verb progressar no es conjuga en primera persona en l'Alt Aragó i bé que coneixem qui són els que estan fent els sondejos per explotar les nostres terres.
Però, precisament pel que li diem, anem a passar a analitzar també algunes de les seves afirmacions, que, prèviament, hem qualificat de mitges veritats.
S'obstina vostè a fer veure al llarg del seu article que la fractura hidràulica és una tècnica innovadora i de recent creació —la veritat és que és una bona premissa per atacar-nos després com si fóssim els representants de la superstició i l'obscurantisme—; però resulta que s'equivoca, i aquí se li enfonsa tota l'argumentació. Sens dubte que en aquest camp hi haurà hagut com en tots nous avanços, però en tot cas, la tècnica de la fractura hidràulica té les seves arrels en les injeccions de nitroglicerina en el subsòl per extreure petroli, que ja es practicaven, ni més ni menys, que en la dècada dels anys 60 del segle XIX, i que la forma en què s'aplica avui dia, mitjançant la injecció d'aigua, sorra i altres productes químics, es va començar a aplicar industrialment, per la Stanolind Oil, en data tan primerenca com 1949.
El veritablement cert —i resulta lamentable que un geòleg com vostè oblidi aquesta important dada— és que ha estat el declivi en la producció de petroli, el conegut pico o zenit del petroli, el que ha fet rendible una vella tècnica que abans, quan les reserves eren abundants i fàcils d'extreure, no ho era —prengui nota, senyor Navarro Vázquez, que l'Agència Internacional de l'Energia va reconèixer per primera vegada que el món havia arribat al seu zenit productiu de petroli cru en 2006—. O dit d'una altra manera, no nomeni vostè, per favor, allò del R+D, que no és la investigació, sinó la rampinya i la cobdícia la que ha donat nou llustre a una tècnica ja veterana i suficientment coneguda gràcies al més de mig segle que porta funcionant a Estats Units, on saben molt sobre els desastres que ha generat la seva utilització sense amb prou feines restriccions —que sí, que no és el temor al desconegut el que ens alarma, sinó la certesa del massa conegut—.
I ja que de R+D parlem, cabria també preguntar-se per què no es fan majors esforços en investigació en noves fonts d'energia que siguin capaces de lliurar-nos de la rèmora dels combustibles fòssils, que tard o d'hora acabaran esgotant-se —per més fracking que es practiqui—, si és que abans no acaben amb la nostra civilització a través del canvi climàtic que cada dia que passa, i malament que li malgrat el cosí de Rajoy, resulta més evident. Així que tampoc es molesti vostè tant perquè ens oposem de plànol fins i tot als sondejos i les investigacions que actualment es realitzen, doncs està ben clar què és el que persegueixen i no és aquest el camí que ens ha de portar a un desenvolupament sostenible, l'únic, per cert, al que pot denominar-se en propietat desenvolupament, doncs el no sostenible és, simplement, una dura i impagable hipoteca per a les nostres futures generacions.
Per anar acabant, i perquè vegi fins a quin punt arribem a ser dialogants i fins a quin punt ens hem informat sobre la fractura hidràulica, anem a suposar —i és molt suposar davant les evidències existents— que el fracking no produeix danys al medi ambient —costa fins a dir-ho, però admetem-ho en termes purament retòrics—. Encara així i tot, ens negaríem a admetre en aquesta terra una tècnica en la qual para cada pou d'extracció de gas que es construís caldria utilitzar 19 milions de litres d'aigua neta barrejada amb sorra i una enorme quantitat de productes químics desconeguts —doncs les empreses no tenen l'obligació de declarar-los—. Comptant amb que d'aquesta barreja només es recuperaria en superfície entre un 15 i un 85% —i no ens demani suposar que l'aigua en aquest cas sortiria neta—, ja ens dirà vostè si estem davant una tècnica adequada per al desenvolupament de la nostra comunitat autònoma.
En fi, costa realment seguir parlant del seu article, senyor Navarro Vázquez. Millor, prengui nota de les dades que li hem proporcionat i pensi ara, seriosament, si no tenim raó per estar alarmats, i no només nosaltres com a potencials afectats, sinó el conjunt dels aragonesos, fins i tot els regants —que no creiem que siguin d'aquests que s'apunten a protestar pel que toqui—. Ja que és vostè geòleg, expliqui'ls què tal quedarien les nostres reserves hídriques en cas de dedicar un 11% del nostre territori a emplenar-ho amb aigua, sorra i productes químics. A veure què opinen. 
 
Publicado en el Blog Alta Tensión

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